jueves, 9 de diciembre de 2010

Apatía


Apatía 

Con desgana y sin fuerzas,
con desesperanza y sin ilusión,
con pena y sin alma,
con tristeza y sin corazón...
No puedo hacer nada
Sólo quiero estar tumbada y desaparecer,
no deseo ver a nadie
ni quiero que nadie me vea a mí,
¿qué me pasa?
¿dónde está esa energía interior?
¿es que la he perdido?
¿es que se me ha agotado?

Es un querer y no poder
es un poder para no querer
te duerme, te deja inerte.
Dime, por favor… ¿cómo te puedo vencer?

                                                        Noemí Baneem

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Al igual que el silencio sólo atrae más silencio, la desgana, la desesperanza y la tristeza atraen más de lo mismo... ¿qué hacer? Crea un día diferente, no hagas lo de todos los días, busca calles nuevas, mira escapartes, entra en una tienda y no compres nada, busca un niño y dedíacale una sonrisa, te la devolverá acrecentada... ese será el primer paso, buscar la sonrisa de los demás de los que conoces y de los que no, busca ese beso, contempla esa caricia, descubre ese abrazo de dos desconocidos y piensa que siempre tendrás la sonrisa, la caricia, el beso y el abrazo de un amigo o de una amiga.
Lanzo mi abrazo para que lo recibas con cariño
Cris

Lisset dijo...

La apatía tiene una amiga mortal, que es la rutina. Rómpela, ignórala, por muy confortable que se viva en ella. Aventúrate en nuevos rincones de tus hábitos e intenta visitarlos con nuevos ojos, busca nuevas compañías que te cuenten cosas distintas de las que ya sabes, gente que no tenga nada que ver contigo. Visita lugares que en realidad nunca tuviste mucha curiosidad por ver, mira películas que no sean un drama basado en la vida real, lee un libro de humor. Mímate, haz algo que tu cuerpo necesite, un masaje, una pedicura, súbete a un autobus turístico de tu ciudad y recórrela como si fuera la primera vez. Prepara de comer algo diferente, de otro país, de otra región... No sé, es mi consejo, es lo que a mí me ha funcionado cuando me pongo así. Hace mucho que la apatía no anida en mí porque admito que mi hija no me deja hundirme en ella. Los niños tienen el don de evitar el ensimismamiento porque no te dan intimidad ni soledad suficiente como para navegar todo lo que uno quisiera por los propios rincones oscuros del pensamiento y aún cuando quisiera tirarme a morir en una cama y mirar el techo para dejar la mente en blanco como su color, pues no te dejan :)) En fin, te dejo ya, que me enrollo más que una persiana. Besos y recibe un fuerte abrazo.

Noemí Baneem dijo...

cris, recibo con mucho cariño tu abrazo, pero si te parece, antes de que acabe el año lo hacemos real, ¿vale? te llamo o me llamas, un abrazo.

Lisset, la apatia no sólo tiene una amiga mortal,está la rutina, la desgana, el desánimo, la falta de voluntad... a veces necesitas la mano de alguien para que te saquen de ese pozo, pero es un sentimiento más que todos tenemos en mayor o menor medida. De momento, consiguo vencerla... a ratos. Un abrazo

ana dijo...

Uff... Noemí. Yo también soy hoy tal que así... y le echo la culpa al invierno. Y pasa... todo pasa. Como el invierno.

Un abrazo fuertísimo.

Lisset y Anónimo tienen toda la razón Se debe intentar salir a otras cosas... pero para ello se necesita voluntad.

Sí... es una estupenda fortuna habitar al lado de los niños. Pero a veces ni eso nos empuja... sólo lo disimula.

Otro inmenso abrazo.

ESCRIBE, ESCRIBE MUCHO, TE PEDIRÍA YO....

Noemí Baneem dijo...

Ana, eso es lo que yo digo, a veces, a pesar de ser consciente de lo que tienes a tu alrededor, te resulta insufciente para levantarte, y no sabes porqué. Aun así sigues, por eso te pido que escribas tu, que lo haces muy bien.
un abrazo